Testimonios
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Hernan.Freites
24
nov

Hernán Freites

Desde pequeño, mis padres me enseñaron que debería ser una persona muy seria y responsable si quería ser alguien en la vida, y eso lo copie al pie de la letra, aunque me ayudó mucho, en otras no (pertenecía al grupo de caras de puño amarado). Y así pasaron los años.

Unos meses antes del año 2000, tomé la decisión de hacer cambios en mi vida. Desde lo personal, profesional, emocional y también espiritual. Para eso hice una lista de sueños y metas por lograr en los próximos 30 años. Y entre mis metas de mejoramiento personal incluí sonreír, tener mejor sentido del humor y reír para poder tener éxito en lo que quería. Comencé a leer algunos libros de cómo interactuar mejor con las personas, (soy introvertido por naturaleza),  sobre todo que dieran ejercicios de cómo ser más sociable, sonreír y relajar el rostro.

Paulatinamente, practicaba algunos intentos de sonreír en el espejo. Así fue pasando el tiempo. Hasta que un día le comenté a una amiga que quería aprender al reír con más frecuencia y me habló de “La Yoga de La Risa”, y me fui un domingo, hace ya casi cuatro años (tenían apenas estaban comenzando a reunirse los domingos en el parque).

¿Por qué quería aprender a reír?, porque era extremadamente serio, con un rostro muy tenso y debía aprender a relajarlo—ser más sociable. Recuerdo que hace años bailando con una amiga me comento: “Hernán, tu cuerpo está bailando, pero tu rostro no, dile a tu rostro que baile”. No sabía cómo relajar el rostro—como sonreír.

Que ha hecho la risa en mí. La risa me ha ayudado mucho en esto; a distensionarme cuando tengo el rostro tenso: en mi hogar (a reírme más con mi esposa), a tomar las cosas menos en serio, a reírme de situaciones que para otras personas  no le ven la gracia. Todo esto y mucho más han hecho a risa en mí.  Además busco compartir la risa con otras personas. Ver a otras personas reírse es muy placentero y me alegra mucho. También descubrí que la risa no es exclusiva de algunas personas, por el contrario, la risa el universal, y cualquiera puede reírse si lo desea. Adicionalmente, he conocidos grandes amistades en “El Club de la Risa”, que siempre estamos pendiente los unos de los otros.

“Me rio mucho interiormente”. Ahora busco compartir la risa con otras personas.

P:D: Cuando mi familia me ve llegar  dice “Allí viene el JOJOJAJA”.

carmen003
24
nov

Carmen Alicia Castillo

Después de un diagnóstico de cáncer, tres procesos quirúrgicos y terminando el ciclo de radioterapia en mi mama derecha, el 29 de septiembre de 2013 llegué al Jardín de las Esculturas (Parque del Este – Caracas) cargada de miedos y pesares, buscando fuerzas para retomar mi vida. Allí, en medio de mi primera sesión risas, reencontré el oxígeno, la luz, la paz y el afecto que se me habían extraviado. Descubrí que tenía demasiado tiempo devolviendo mecánicamente las sonrisas que recibía; que hacía semanas -tal vez meses- que no había reído desde adentro. El aplauso de bienvenida, las carcajadas y las simulaciones de los reidores lograron dibujar una sonrisa más verdadera en mi rostro. Me dejé abrazar por la cálida energía que emanaba del grupo y fluí con los reidores. La magia de la risa me atrapó y me convertí en reidora dominical asidua al Parque.

A partir del constante entrenamiento de la risa y la respiración consciente, progresivamente, he ido asumiendo que verdaderamente puedo reírme de todo y de nada, inclusive de mí misma. Ahora mi risa no depende de eventos extraordinarios que la motiven. Cada mañana, al abrir los ojos agradezco a Dios y bendigo el nuevo día. Me miro en el espejo y me digo: Carmen Alicia, ¡que la risa te acompañe!

Adicionalmente, pregono mis afectos mediante risas, palabra y abrazos. Por su puesto que también he reaprendido a quererme, a querer y dejarme querer. Gracias a Venezuela Riendo y a mi querido Maestro Jesús Reggeti, he aprendido que la risa es un Don que hay que compartir, pues constituye una medicina para el alma y para el cuerpo: Tenemos el poder de sanar RIENDO.

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